Desde los albores de la fe, la presencia de aquellos que permanecieron fieles al pie de la cruz ha sido el pilar inquebrantable de la devoción. En el principio, Jesús nunca estuvo solo; junto a su Madre y al grupo de mujeres valientes —María Magdalena, María de Cleofás y Salomé—, se encontraba siempre Juan, el apóstol amado. Juntos, conformaron ese círculo de fidelidad absoluta que no flaqueó ni en las horas más amargas.
Esta herencia de compañía y servicio fue la que inspiró, siglos después, a San Manuel González. El obispo de los Sagrarios abandonados no solo formó los grupos de "Marías" para consolar al Señor; también convocó a los hombres bajo la figura de los "Juanes de los Sagrarios", asegurando que nadie quedara fuera de la misión de velar por la presencia de Dios en nuestras iglesias.
Hoy, en el seno de nuestra propia corporación, esa historia de entrega sigue viva. Tenemos la fortuna de contar con nuestras propias "Marías de la Hermandad". Ellas, junto a figuras como Antoñi Aranda y Francisco Sáenz, estuvieron presentes desde que se pusieron los primeros cimientos de lo que hoy somos.
Sin embargo, este grupo, aunque mayoritariamente femenino, no camina solo. Siguiendo el ejemplo del apóstol Juan, también contamos con hombres que se entregan con la misma abnegación. En esta ocasión, queremos hacer visible de manera especial la figura de Miguel Ángel Jarit, quien con su labor silenciosa, constante y tan necesaria, encarna ese espíritu de servicio que no busca el foco, sino el bien común.
A pesar del paso inexorable de los años, este equipo posee un espíritu que no entiende de fatiga. No existe proyecto, por ambicioso que sea, ante el cual se resistan. Su devoción se manifiesta en el día a día:
- En la intendencia: Acarreando lo necesario para que nunca falte un detalle en los preparativos.
- En el esfuerzo físico: Participando activamente en montajes y desmontajes.
- En la logística de eventos: En la preparación de barras y organización de actos que permiten sacar adelante nuestros proyectos anuales.
Para que nuestra Hermandad crezca, todos ellos han restado incontables horas a sus familias y quehaceres personales. Es un sacrificio silencioso que nace puramente del amor a nuestros Sagrados Titulares.
"Es de justicia reconocer que este equipo es el motor que empuja a la directiva. Su servicio y su cariño, como el de las Marías y Juan en el Calvario, son la mezcla perfecta de nuestra Hermandad."
No queremos poner una lista interminable de nombres para no incurrir en el olvido de nadie, pues cada granito de arena cuenta. Pero sí queremos que estas palabras y las imágenes que las acompañan sirvan de testimonio de nuestro agradecimiento.
Hoy enviamos un abrazo fraterno:
- A Miguel y a todas nuestras "Marías": Por su trabajo incansable, su gran esfuerzo y esa devoción que nos une.
- A quienes ya no están por motivos personales: Pero cuya huella sigue marcada en cada rincón y en cada uno de nosotros.
- A nuestras queridas Josefina García y María Luisa Fernández, quienes ya partieron a la Casa del Padre. A ellas dedicamos nuestra oración permanente y enviamos un gran abrazo a sus familias.
GRACIAS A TODOS POR ENSEÑARNOS QUE LA VERDADERA GRANDEZA DE NUESTRA HERMANDAD RESIDE EN EL SERVICIO HUMILDE Y EN EL AMOR CON EL QUE HACÉIS CADA PEQUEÑA COSA.
La Junta de Gobierno








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