domingo, 22 de marzo de 2026

Bendición y Presentación del nuevo Cristo Yacente en Guadalcázar

 

Después de años de entrega, de innumerables proyectos que hoy son realidades palpables y de un caminar constante por la senda de la devoción, hoy nos detenemos a celebrar un sueño cumplido. No es solo un logro material; es la respuesta a un anhelo que latía en el corazón de nuestra hermandad y que, tras mucho tiempo de espera, ha florecido con el esplendor que nuestros Titulares merecen.

 

Durante mucho tiempo, convivimos con una "espinita" clavada: el dilema entre restaurar nuestra antigua imagen de escayola o dar el paso hacia una nueva adquisición. Tras profundas deliberaciones, la junta directiva comprendió que el amor a nuestra fe exigía excelencia. No podíamos conformarnos; la pequeña imagen que nos acompañó cumplió su ciclo, pero no lograba transmitir la unción y la majestuosidad necesarias en la catequesis pública que es la procesión.

 

Por ello, fuimos exigentes. Buscamos las manos de un imaginero excelente para que, a través de su gubia, diera forma a nuestra idea. Lo que comenzó como un boceto pronto tomó un ritmo imparable, impulsado por la ilusión de ver a nuestra hermandad crecer en patrimonio y fervor.

 

Este camino no se ha recorrido en solitario. Es de justicia reconocer a quienes han sido brújula y motor:

Don Patricio Ruiz: Nuestro entonces consiliario, cuya palabra de aliento y apoyo incondicional fueron el combustible necesario para no desfallecer en los momentos de duda.

Antonia Aranda: Nuestra querida Hermana Mayor, cuya trayectoria se funde con los cimientos de esta hermandad. Su liderazgo es el reflejo de una vida dedicada al servicio de Dios.

Y Francisco Sáenz que, junto a Antoñi, representan la perseverancia. Juntos han demostrado que no hay proyecto pequeño cuando la fe es grande, materializando cada año las metas propuestas por la junta de gobierno.


Nuestra hermandad no solo custodia imágenes, sino que habita el tiempo sagrado de Guadalcázar. Cada año, nuestra Semana Santa se convierte en un poema escrito en las calles: Un oasis de espiritualidad antes de la batalla. El miércoles nos arrodillamos ante Jesús Nazareno, el jueves velamos al Santo Entierro y el viernes nos fundimos en el dolor de la Virgen de los Dolores, acompañándola en un íntimo Rosario que estremece el alma.


La mañana estalla en luz con la Borriquita. El futuro de nuestra hermandad se viste de hebreo, y las palmas saludan al Rey que llega entre el bullicio y la inocencia de los niños.

La austeridad se hace silencio en el Vía Crucis del Crucificado. Ya sea bajo el cielo estrellado de nuestro pueblo o en el recogimiento del templo, cada estación es un latido de arrepentimiento y oración.

Ver salir al Nazareno junto a su Madre Dolorosa es revivir el camino al Calvario. Pero el Viernes Santo, el tiempo se detiene ante el Cristo Yacente. El dolor se vuelve tangible al seguir los pasos de la Virgen en la penumbra de la noche.

Tras la luz nueva de la Vigilia Pascual, el Domingo de Resurrección Guadalcázar se transforma. Durante dos horas de gloria, el Resucitado recorre nuestras calles, recordándonos que la vida ha vencido y que nuestra esperanza está más viva que nunca.


Si volvemos la vista a 1986, recordamos con ternura aquellos inicios. Una imagen de Jesús Nazareno, otra de la Virgen y unos pasos humildes portados apenas por 4 o 6 personas. Recordamos a los niños llevando aquella pequeña cruz el Viernes Santo, sembrando la semilla de lo que somos hoy.

 

Todo esto nació del corazón devoto de Carmen Serrano Arroyo y del impulso pastoral de Don Juan Antonio García, nuestro párroco de aquel entonces, quien supo ver que nuestra Semana Santa necesitaba embellecerse para tocar el corazón de los fieles.

 

Hoy, cuarenta años después, seguimos avanzando. No solo restauramos madera o adquirimos bronce; renovamos cada día el compromiso de ser guardianes de una tradición que es, por encima de todo, una historia de fe compartida.

 

"Ayer fue un sueño, 

hoy es nuestra historia, 

y mañana será el legado 

de los que vendrán."


PRESENTACIÓN DEL IMAGINERO

 

Hay artistas que dominan la técnica, y luego están los Artistas con mayúscula, aquellos que son capaces de insuflar alma al bloque de madera y convertir el oficio en una oración plástica. Hablar de Jesús Gálvez Palos es hablar de esa excelencia que trasciende lo material. A sus 41 años, el imaginero de Puente Genil no solo ha consolidado una trayectoria impecable, sino que ha regalado a Andalucía obras maestras que ya son patrimonio devocional de nuestra tierra.

Hoy, con la emoción aún a flor de piel, queremos dedicar estas líneas para agradecer profundamente la entrega y el talento volcados en esta creación: la sagrada imagen de nuestro Cristo Yacente.

Lo que diferencia a un gran maestro de un artesano es la capacidad de interpretar el anhelo del otro. El trato con Jesús ha sido, desde el primer contacto, exquisito. Ha sabido entender cada matiz, cada silencio y cada sentimiento que queríamos ver reflejados en el rostro del Señor.

El resultado no es solo una talla; es la materialización de lo que nosotros, como hermandad, soñábamos. Con sus manos, Jesús ha dado forma a una obra que invita al recogimiento, que sobrecoge por su realismo y que, desde el primer instante, parece haber nacido para ser venerada.

No es casualidad que las obras de Jesús Gálvez procesionen con honores en distintos puntos de nuestra geografía. Su juventud, combinada con una madurez artística asombrosa, lo sitúa como una de las figuras imprescindibles de la imaginería contemporánea.

En este Cristo Yacente, vemos: La unción sagrada en cada rasgo.

La perfección anatómica que solo un estudioso de las formas puede lograr.

La sensibilidad de quien sabe que está creando un puente entre lo humano y lo divino.

 "Jesús no solo ha hecho una imagen; ha dado vida a nuestra fe a través de sus manos."

Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a Jesús por su paciencia, por su cercanía y por su compromiso con la belleza. Gracias por haber hecho con tus manos la imagen que tanto buscábamos.

Que este Cristo Yacente, que hoy es ya una realidad, sea el testimonio eterno de tu talento y de nuestra gratitud.


GALERÍA DE IMÁGENES:


Imagen del nuevo Cristo Yacente adquirido por nuestra hermandad 



Algunos detalles del Cristo

Momento de la bendición de la mano de nuestro párroco y consiliario, Don José Miguel Bracero 



Miembros de junta directiva de la Hermandad de la Caridad junto al vice alcalde y miembro de nuestra hermandad, Sergio Girona 

Miembros de junta directiva junto al señor Alcalde, Domingo Reina, durante la Misa 



Imagen para el recuerdo: Miembros de la junta directiva acompañados del consiliario, autoridades y miembros de la hermandad de la Caridad



Nuestra hermana mayor acompañada por el vice hermano mayor y la camarera junto al imaginero Jesús Gálvez el día que recogieron la Imagen del Cristo Yacente, en su taller de Puente Genil


En la imagen nuestra hermana mayor Antonia Aranda, junto a Jesús Gálvez, imaginero, y el vice hermano mayor, Francisco Sáenz, en una de sus visitas a Puente Genil para ver cómo iban los trabajos del Cristo yacente. También podemos ver la firma del contrato.


El nuevo Cristo Yacente ya está bendecido y  está expuesto en la parroquia para veneración y devoción  de todo aquel quiera visitarlo y deleitarse con tan gran obra. Sin duda una hermosa talla que provoca devoción a los cristianos.




Y por imaginar... imaginemos a Cristo en el Sepulcro

Reportaje de Telequivir por nuestro acto de presentación 




https://www.instagram.com/reel/DWWp5vLAGfM/?igsh=MXExMmNnbmJkOGIyag==

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